Columna Yoga y Vida Saludable, Vida Saludable, Yoga

Autodisciplina y la felicidad verdadera

En yoga, la palabra en sánscrito “tapas” hace referencias a esta autodisciplina. La semana pasada veíamos la importancia de la purificación o “saucha”. El día de hoy escribo acerca de la ascesis o autodisciplina, que es una forma para lograr la purificación, por medio de un compromiso de despertar el fuego en tu interior que te lleve a la salud y la felicidad.

Por su parte ascesis significa la disciplina de practicar ejercicios que nos llevan a una mejor versión de uno mismo. Originalmente este término se utilizaba para los atletas y soldados quienes llevaban un método de entrenamiento. Después se tomó esta palabra para hacer referencia a una doctrina filosófica que busca la purificación del espíritu por medio de la negación de los placeres materiales y penitencias físicas.

Por ello existen practicantes de yoga en una corriente de ascetismo, que se basa en negar al cuerpo estos placeres. Sin embargo, existe un camino medio que podemos llevar a cabo en nuestras casas en la vida diaria y que es la autodisciplina.

La autodisciplina del practicante de yoga es clave para su purificación y para el mejoramiento de su práctica fuera y dentro del tapete.Esta práctica la llevamos a cabo con nuestra rutina diaria, con los horarios para dormir, desayunar, comer, cenar, y levantarnos estamos teniendo, o no, una disciplina en nuestra vida. Con estas acciones marcamos el eje de nuestro día para ordenar y disciplinarlo. En Ayurveda esto es clave también para generar una salud en tu sistema digestivo y de descanso.

“El remedio yace en liberar tu poder de voluntad del dominio aprisionante que ejercen tus sentidos” esta frase de Paramahansa Yogananda nos ayuda a comprender esta autodisciplina requerida para lograr la purificación de nuestro cuerpo. A pesar de que el sentido del gusto desee más, es necesario conectar con el estómago, para identificar la necesidad real de hambre; a pesar de desear dormir más, tu cuerpo ya no lo necesita. Cuando tomamos consciencia de lo que es necesario y escuchamos lo real del cuerpo -no lo que desean los sentidos que es comer más o dormir más- podemos ejercer el control sobre nuestros deseos e impulsos, esto es la autodisciplina y al ejercer este poder y control logramos una verdadera felicidad.

Cuando cambiamos nuestros hábitos, debemos ser pacientes para desarraigar lo que no te lleva a la felicidad y a la paz, esto es algo que les comento en las sesiones de cambios de hábitos. Finalmente trata de distinguir entre la felicidad duradera y los placeres de los sentidos para lograr esta autodisciplina y vivir en control y hacia la felicidad.

Consulta esta y otras columnas en El Sol de San Luis 

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